Canciones narradas, Narraciones cantadas

“…Encadenado a Macondo sueña, don José Arcadio y  ante él la vida pasa siendo, remolinos de recuerdo”.

Los Hispanos

Cuando hablamos de literatura, siempre es probable encontrar algo que refiera a la música. Por una parte hablamos de la “musicalidad” como un recurso literario de las obras, estructurado en rima y métrica; por otra parte, en términos mucho más generales e históricos, encontramos la lírica –del griego lyra, el instrumento musical–, que ahora recoge a la poesía y en la época clásica era toda aquella manifestación literaria que se acompañaba de dicho instrumento. Aún existimos los románticos que buscamos las “lyrics” de las canciones que nos gustan, ¿o no? He ahí el origen del término.

Sin embargo, hay un punto donde se combinan la literatura y la música en un aspecto menos formal. De hecho, no es tanto una unión; más parece una invasión. De alguna manera ocurre que una manifestación entra de lleno en el terreno de la otra, y los límites entre ambas se difuminan. ¿Qué pasa por ejemplo, cuando Joan Manuel Serrat canta Caminante no hay camino, el poema de Antonio Machado? Es una canción, por supuesto, pero esto  no hace necesariamente que deje de ser un poema. ¿Fue la música la que invadió a la poesía en este punto, o al contrario? Podríamos pensar que toda letra de canción es –sustrayendo la melodía– un poema o una narración, y que todo relato o poema es una canción esperando por su música, y ambas hacen parte de una misma cosa. Interesante.

Este fenómeno, indiferente tal vez a todas estas profundas elucubraciones, es muchísimo más común de lo que se piensa, y ha dado pie a la creación de maravillosos productos. Aparecen pues, obras literarias enmarcadas e inspiradas por productos musicales, y canciones (y hasta álbumes completos) que se inspiran en obras literarias. El propósito de esta breve reflexión es reseñar algunos de esos afortunados encuentros.

Durante la posguerra Boris Vian, escritor, actor, músico de jazz, cantante y periodista francés, escribió un cuento titulado El Lobo Hombre, que narra la historia de Denis, un lobo adulto quien con la luna llena se convierte en hombre y recorre Paris. Cerca de 1984, La Unión, una banda de rock española, lanza como single de su álbum Mil Siluetas la canción Lobo-hombre en París, tema que se constituye como uno de sus éxitos históricos y un clásico dentro del género musical. La historia por supuesto, está basada en el cuento de Vian quien desafortunadamente murió en 1959 y no alcanzó a ver su cuento cantado, y convertido en un éxito de semejante magnitud.

México, 1992. El grupo de rock alternativo Café Tacuba lanza su álbum homónimo. El segundo track se titula Las batallas y cuenta –canta (¿?)– la historia de Carlitos, un niño que escapa de la escuela para confesarle su amor a Mariana, quién es la mamá de su mejor amigo. Los personajes son originarios de la novela Las Batallas en el Desierto del escritor mexicano José Emilio Pacheco y publicada en 1981. Pacheco sí tuvo el placer de ver su obra convertida en canción, aunque no tenemos certeza de que le haya agradado. A nosotros sí.

Héctor Buitrago y Andrea Echeverry, mejor conocidos como Aterciopelados, publican en 1995 su segundo álbum de estudio titulado El Dorado, que incluye la canción Siervo sin tierra la cual es un claro homenaje a la novela de Eduardo Caballero Calderón que lleva el mismo nombre. Siervo Joya, campesino que ha sido arrancado de sus tierras, lucha incansablemente para retornar a su terruño. Cuando después de 20 años por fin logra obtener el dinero para comprarlo, una enfermedad lo vence y muere antes de llegar:

“♫juepuerca vida,
que injusticia,
mano Siervo,
al fin de cuentas,
sin su tierra se quedoooooo”.

Por supuesto, no podemos dejar de lado a Sting con Don’t stand so close to me, un claro homenaje a la Lolita de Nabokov, Nirvana y su Scentless Aprentice que halla su inspiración en la magistral El Perfume de Patrick Süskind, David Bowie con 1984 que refiere a la obra de George Orwell y I Robot de The Alan Parsons Project que revive la obra de Isaac Asimov (¿canciones distópicas?), y por supuesto, su majestad Metallica quienes homenajean a Hemingway en For whom the bell tolls y a H.P. Lovecraft con The Call of Kthulu. Tal vez en otro momento discutamos si el mejor homenaje a Cien Años de Soledad es Los cien años de Macondo de Los Hispanos o Banana Co de Radiohead. La lista continúa –y continuará–.

Hasta el momento hemos visto obras literarias que se proyectan en la música; esto es, cuando la obra literaria precede a la musical. Para ilustrar el caso contrario hemos escogido un par de ejemplos: En primer lugar, la obra Nunca seremos estrellas de Rock del español Jordi Sierra i Fabra: una novela que narra el camino decadente de Ventura, un joven español que asesina a su padre y busca la senda del suicidio ambientado por Nirvana, Jimi Hendrix, The Smashing Pumpinks, Led Zeppelin, entre otros titanes del rock y sus variaciones. Como segundo referente, el prolífico Andrés Caicedo y su magistral obra Que viva la música, en donde María del Carmen Huerta también sigue un sendero autodestructivo –muy similar al de Ventura–, pero enmarcado en un recorrido musical que pasa por The Rolling Stones, The Beatles y Eric Clapton, y halla su cénit en intérpretes como Mon Rivera, Richie Rey & Bobby Cruz, Ray Barreto, y la Sonora Ponceña. En narraciones de ésta índole –que no son pocas–, las bandas, los artistas y las canciones no son una mera referencia; más que un telón de fondo, componen una savia vital de la obra, enmarcan maravillosamente el relato y determinan actitudes, pensamientos y acciones de los personajes. Tan parecido a la vida real.

Gracias, ¡¿por qué no hacéis un grupo?!

Por: Ignacio Garnica
(Colombia)
@_nachodeloyola


Puedes escuchar también la discusión a propósito de este artículo en UN Radio Colombia.

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3 comentarios en “Canciones narradas, Narraciones cantadas

  1. Que bien. Jorge Ignacio. La pluma fluida,el discernir, el poner a pensar y a escudriñar otros ejemplos similares a los escritos, es el siguiente paso, de quienes hemos leido esta prosa bien fundamentada y finamente argumentada.
    Me viene a la mente. La piragua. De Jose Barros. Es un poema con musica? O es una cancion hecha poema. Como hacen de falta esos talentos que con poca intelectualidad, se hicieron inmortales con sus creaciones. FELICITACIONES.

    Me gusta

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