Argentina en una botella

Es innegable el largo romance que tienen la Argentina y el vino. Se les puede ver en los restaurantes y cafetines, en las milongas y calles empedradas.  No se oculta, se vive en las terrazas y las cenas pasada la media noche.

Desde que Juan Cedrón, sacerdote iluminado por el celeste decidió traer las primeras estacas en siglo XVI la producción vinícola argentina no ha parado. Las rutas del vino se extienden hoy en día desde Jujuy y avanzan hasta Rio negro en el centro-sur.   Y aunque el Malbec argentino es reconocido mundialmente por su calidad y los mendozinos han desarrollado magistralmente su cultivo, esta tierra cuenta con condiciones únicas para el desarrollo de muchas cepas.

En Buenos Aires es posible degustarle en casi cualquier lugar. El argentino bebe en promedio 29 litros por año convirtiéndole en el séptimo consumidor mundial. La variedad y la oferta hacen además que el vino sea una bebida asequible para la mayoría de la población generando una cultura enológica que es prácticamente inexistente en otros productores latinoamericanos.

Actualmente la ciudad cuenta con muchos sitios para difundir el amor por el vino; además de las bodegas dispersas por toda la ciudad, las casas de cata o degustación se diseñaron para compartir una botella  bajo la asesoría de un enólogo.

Pero si bien existe una amplia oferta al respecto es difícil encontrar el lugar apropiado pues muchos regidos por una casa productora sirven como vitrina y descuidan las sensaciones del visitante. Algunas como Anuva Wines, se destacan por la premisa de escogencia de sus vinos en términos de calidad y no de calificación del mercado.

Es una nueva revolución dentro de la experiencia del vino en donde se logra, a través de espacios acogedores la creación de vínculos entre los asistentes. El desarrollo de una nueva cultura enológica marcada por la sapiencia y la vivencia personal que convierte a la cata en una experiencia íntima.

Anuva Wines - On Comunicación Visual
Anuva Wines – On Comunicación Visual

Anuva (Maridaje entre Argentina y Uva) es el resultado de la experiencia de un grupo de trabajo anglo-argentino, visitante de sendas catas en Europa y Estados Unidos y enamorado de America del sur.

Diego, anfitrión y director de la orquesta enológica conoce a su público y hace sentir en casa a todos los visitantes. El maridaje y el cálido ambiente le convierten en un evento memorable.

El recorrido incluye la degustación de cinco botellas distintas que van desde un espumeante con producción inferior a las 5000 botellas por año pasando por un Torrontés (El vino mentiroso) y variantes interesantes de Malbec.

La experiencia es inigualable; Un recorrido por toda la Argentina sin salir de un acogedor loft en Palermo. Compañía y conversaciones inolvidables y vinos, muchos vinos.


Fotografías por On Comunicación Visual

 

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