Una Naranja CastroChavista

La popular página política que revolucionó Facebook y pone a temblar a la máquina política colombiana con sus hashtags en Twitter se dió a la tarea de compartir con nosotros algunas de sus ideas.

 

¿Qué temas suelen tratar en un día normal dentro del grupo?

Ante todo temas socio-políticos de nuestro país, y en menor medida otros de actualidad o que acaparen la opinión pública. Este día hicimos tendencia con el HT #SantosYZuluagaRespondan, por el caso Odebrecht, que está a punto de quedar impune.

La polémica con Gurisatti ha llamado la atención de los medios tradicionales frente a las tendencias de información. ¿Qué tan fuerte es la comunidad de la Naranja?

Cada día somos más fuertes; paradójicamente, el intento de ella y del canal RCN de acallarnos -al denunciarnos ante la fiscalía- nos catapultó aún más dentro de la comunidad virtual y robusteció el apoyo de una gran parte de la sociedad.

Cómo un grupo de humor político puede crear tendencias y llamar la atención de personajes de la vida pública. ¿Qué busca la Naranja con ello?

Una tendencia la pretendemos volver una protesta. Convocar una marcha en las calles es difícil por diversas circunstancias: compromisos estudiantiles, laborales, logística, etc. Entonces, con una tendencia virtual, Ud puede desde su lugar de trabajo, estudio o cualquier otra actividad y desde cualquier lugar del mundo unirse a ellas y manifestar su rechazo o descontento con alguna situación en específico. En nuestro caso protestamos ante las deplorables actuaciones del poder político y económico que dominan el poder estatal de nuestro país. Y eso envuelve a una multiplicidad de elementos de la sociedad, entre ellos la prensa.

Hay algunos personajes que reciben más chistes que otros. ¿Es esto por un sesgo o porque simplemente dan papaya?

Por las dos. Por ejemplo Gurissati por su desonrojado sesgo político en su mal llamado noticiero; no es noticiero, es una caja de resonancia de la extrema derecha de este país. Y en cuanto a lo de “dar papaya” el caso de María Fernanda Cabal o Paloma Valencia… siempre nos deleitan con sus “ocurrencias”, tienen un buen sentido del humor para ser congresistas, bastante negro, pero muy buen sentido del humor; talvez se han equivocado de oficio, con sus dotes deberían estar en la dramaturgia, más específicamente en la tragicomedia.

¿Cuál es el panorama del humor político en el país?

En este país casi no existen programas de humor político, sí los hay, están cargados de un inmenso sesgo (caso la luciérnaga o el tren de la tarde) y eso tampoco ayuda a la crítica y la verdad. Sí tiene ese sesgo político, válido; pero lo que debería hacer el estado y los gobiernos es dar mayor opción a los medios alternativos, a independientes y como no, a los de ideologías contrarias al establishment. En la pluralidad está la democracia.

¿Son este tipo de grupos una respuesta a la falta de estos espacios?

Por supuesto. Pero en nuestro caso en particular el humor es un medio, no un fin. El fin es despertar la conciencia colectiva de la sociedad colombiana, adormecida durante décadas por el poder mediático de los grandes emporios económicos criollos. El humor como método eficaz para llegarle a la gente: si usted trata un tema de manera seria tal vez se aburran, en cambio un tema serio envuelto en el humor les abre el apetito intelectual.

Dada su composición prominentemente joven, hay quienes piensan que estos grupos no deben ser tomados en serio ¿Qué piensan sobre eso?

Por el contrario, se nos debería tomar más en serio, porque la fuerza juvenil es la que se debe empoderar del país, de su transformación. Y cito -como en otra entrevista lo hice- a Jaime Garzón: “Sí ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”

Los jóvenes tenemos ahora más acceso a la información, sobre todo con las nuevas tecnologías como internet y las redes sociales, y por eso mismo somos más críticos de nuestra realidad. La información que se nos hacía oculta en épocas pasadas ahora rebosa el ciberespacio. Los dueños de la prensa privada deben entender esto y dejar de tratarnos como ignorantes, por no decir otra palabra más dura, y entender que sí no se acoplan a las demandas de la audiencia tienden a desaparecer, como es el caso del canal RCN donde su rating ha caído a niveles lastimeros.

Conozca un poco más sobre la naranja.

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