Con los ojos bien cerrados

El sacrificio de un ciervo sagrado (2017) de Yorgos Lanthimos

Por Ignacio Zenteno


Jesus Christus schwebt’ am Kreuze;
(Jesucristo se cierne sobre la cruz)
Blutig sank sein Haupt herunter,
(Sangriento, su cabeza se hundió)
Blutig in des Todes Nacht.
(Sangriento en la noche de la muerte)

Stabat Mater D383, I. Jesus Christus schwebt’ am Kreuze
Franz Schubert


Alguien tiene que pagar. Es una ley capital, casi tan antigua como el talión. No hay sociedad o sistema que se sostenga sin condenados que se hagan cargo. La culpa siempre llega de arriba y es imposible (o anti-gravitatorio) estar en el fondo y no tenerla. Cuando se hace la luz, en la última película de Yorgos Lanthimos, un plano cenital -el punto de vista de la divinidad- revela la presencia de un órgano que late y manos que se preparan para intervenirlo. Hay alguien que tiene el oficio de maniobrar con la vida y con la muerte. Acto seguido, ese pequeño dios cuyos ojos recién fuimos se quita el traje que lo separaba del cuerpo profanado por la sangre y se desprende de los guantes que hicieron el milagro o pronunciaron la sentencia. Pero arriba de este dios, salido ya de la escena, queda la mirada de otro -que también somos-, posada sobre los restos del ropaje divino que se amontona rojo en la basura. Una pieza de Schubert (“Jesucristo se cierne sobre la cruz”) resuena detrás de esa simbólica “lavada de manos” para hacer que la escena cobre la fuerza de una acusación: habrá que pagar la culpa y su evasión.

YL - Manos

Un cirujano cardiovascular como Steven (Collin Farrell) debe realizar el acto con cierta frecuencia. El de limpiar sus manos ensangrentadas. Es una eminencia en ese campo de la medicina, que en principio cumple la delicada función de velar por un órgano vital. Y sin embargo, los dioses también se equivocan. El sacrificio del ciervo sagrado es la historia trágica de una potencia que disfruta los beneficios del cargo pero se niega a asumir los riesgos y sus responsabilidades. (Por lógica gravitatoria) los de arriba no tienen quién los “cargue” con la culpa. Esta tragedia en dos actos empieza con el intento ridículo de Steven por saldar o ignorar un error y su progresivo entendimiento de que siempre hay una instancia que observa desde más arriba e imparte su justicia, implacable, sádica y caprichosa (como la ley del talión).

Cuentan que Agamenón, rey de Micenas, después de dar muerte a un ciervo sagrado de la diosa Artemisa, cometió el error de vanagloriarse por sus dotes de cazador. El hecho coincidió con el inicio de la marcha de los helenos hacia Troya y la furia divina provocó que los barcos reunidos en Áulide no pudieran emprender el viaje hasta que Agamenón entregara a su hija en sacrificio. De una manera genial y perversa Yorgos Lanthimos convierte a Eurípides en el coguionista de una versión cómica, hospitalaria, cristiana y tardo-capitalista sobre Ifigenia en Áulide. Anna (Nicole Kidman), la esposa de Steven, es una Clytemnestra que progresivamente toma conciencia del sacrificio que se avecina. Kim (Raffey Cassidy) es una virginal Iphigenia dispuesta a entregarse en ofrenda nupcial o sacrificial según le convenga a su relación con los dioses, y Bob (Sunny Suljic) es el pequeño Orestes que se mantiene en la contemplación sosegada de la desgracia. Pero la obra está dominada por la aparición insistente de Martin (Barry Keoghan), una fuerza ajena al núcleo familiar y que amenaza con desmembrarlo.

YL - Virgen

Los mundos del cineasta griego están dominados por una instancia masculina (puede ser una mujer, claro): la dueña del hotel, la jefa de los marginales, el padre de familia o el líder del grupo imponen su lógica arbitraria, defendida con violencia y padecida por los personajes, que abre los intersticios del humor cuando logra alejarse ridículamente  del mundo conocido sin perder su coherencia interna. El espectador puede respirar con la comedia (si consigue sobreponerse al drama y aceptar el absurdo) pero sus habitantes sólo pueden esperar una tragedia que los salve. No se puede escapar sin pagar el precio.

Los cuerpos se caen y se arrastran, las manos se besan, las heridas se curan y los ojos sangran, cumpliendo con toda la gestualidad cristiana. A su manera, el film es una comedia sacra sobre la impotencia de un dios mundano que intenta mantener el control. Pero es también una tragedia griega jalonada por el destino. De nada sirven la atención y las ofrendas de Steven para aplacar el resentimiento divino y de clase que gobierna la película. Lanthimos consigue magistralmente que tanto el espectador como el protagonista no estén en condiciones de aceptar las palabras del Oráculo puestas en la boca de Martin. Se debaten hasta el final buscando una alternativa científica o una solución violenta, pero sólo parece válido aceptar la profecía en toda su arbitrariedad. Steven está ciego, ciego para asumir la culpa, la verdad y la sentencia que se le impone (aún con los intentos por ayudarlo de su esposa oftalmóloga). Cuando abra los ojos ante los acontecimientos se verá obligado a tomar una decisión imposible. Y sin embargo, esa mirada es insoportable. La sádica ironía de Yorgos Lanthimos hace que su protagonista entregue al azar y a la ceguera (otras caras del destino) la responsabilidad de su elección.

Sabemos, por Eurípides, cómo termina la obra (esto puede no significar nada ante una transposición finísima y sincrética que bebe de tantos ríos sagrados). Hay varios disparos, un par de armas de cacería, tres ciervos en las manos de un cirujano, pero sólo un dios. Un dios que contempla, que se escurre entre los cuerpos y los espacios de la trama, y que deja la pregunta por la justicia para aquel que quiera tirar la primera piedra.

YL - Ceguera


Ficha Técnica: Título original: The killing of a sacred deer.
Año: 2017.
Duración: 121 min.
País: Reino Unido.
Dirección: Yorgos Lanthimos.
Guión: Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou.
Fotografía: Thimios Bakatatakis.
Reparto: Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Raffey Cassidy, Sunny Suljic, Alicia Silverstone, Bill Camp.
Producción: Coproducción Reino Unido-Irlanda-Estados Unidos; Element Pictures / Film4 / New Sparta. Distribuida por A24.

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