V de Vendetta: ‘Es hora de que tengamos una pequeña charla” (1982)

Buenas noches Londres.

Es hora de que tengamos una pequeña charla. ¿Están cómodamente sentados? Entonces empezaré. Imagino que se pregunta por qué le he convocado esta noche. Verá, últimamente no estoy del todo satisfecho con su trabajo… Me temo que su empleo peligra, y… y bueno, estamos considerando prescindir de usted. Sí, lo sé, lo sé. Hace ya mucho tiempo que está en la compañía. Casi.. a ver, ¡casi diez mil años!  Caramba, ¡cómo pasa el tiempo! Y parece que fue ayer… Recuerdo el día que comenzó en su empleo,  cuando bajó de los árboles, inocente y nervioso, agarrando un hueso con su puño peludo… ”¿Por dónde empiezo, señor?” preguntó con tristeza. Recuerdo mis palabras con exactitud:  “Ahí tiene una pila de huevos de dinosaurio, joven”, dije con una sonrisa paternal. “Chúpelos”

Bien, hemos recorrido un largo camino desde entonces, ¿verdad? Sí, sí, tiene razón, en todo este tiempo no ha faltado ni un día. Bien hecho mi buen y fiel criado. Por favor, no piense que he olvidado su notable hoja de servicios, o las inestimables contribuciones que ha hecho a la compañía… El fuego, la rueda, la agricultura.. una lista impresionante, veterano. Una lista impresionante de verdad. No me malinterprete. Aunque… si he de ser sincero también hemos tenido problemas. No podemos olvidarlo. Lo he pensado mucho y…¿Sabe de dónde viene el problema? De su innata falta de voluntad para adaptarse a la empresa. No parece querer enfrentarse a ninguna responsabilidad, ni ser su propio jefe. Dios sabe que ha tenido usted muchas oportunidades. Le hemos ofrecido ascensos una y otra vez, y los ha rechazado siempre. “No sabría hacerlo, señor” mentía. “Sé cual es mi sitio” Para ser sinceros, no se ha esforzado lo suficiente, ¿no? Ya ve, he estado quieto demasiado tiempo, y es algo que se empieza a reflejar en su trabajo.. y debo añadir que también en su conducta habitual. Ni las constantes discusiones en la fábrica han escapado a mi atención ni los alborotos en la cantina del personal. Y después tenemos.. hum.. bien, no quería sacar a relucir esto pero… Verá, he oído algunos rumores acerca de su vida personal. No importa quién me lo ha dicho. No puedo dar nombres. Tengo entendido que no se lleva bien con su esposa, que discuten. Me han dicho que le grita. Se ha hablado de violencia. Sé de buena fuente que siempre hiere a quien ama.. a la única que no debería herir. ¿Y qué me dice de los niños? Siempre son ellos los que sufren, como ya debe saber. Pobres pequeñines, ¿qué van a pensar? ¿Qué van a pensar de sus intimidaciones, su desesperación, su cobardía y su arraigada intolerancia?

La verdad, no lo está haciendo muy bien. Y tampoco está bien echar la culpa a una mala gestión por cómo ha empeorado el nivel de trabajo… Aunque he de reconocer que la gestión es pésima. De hecho, para hablar sin rodeos.. ¡la gestión es nefasta! Hemos tenido un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas. Es la pura verdad. ¿Y quién los ha elegido? ¡Fue usted quien designó a esa gente! ¡Fue usted quien les dio el poder de tomar decisiones por usted! Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismos errores letales siglo tras siglo me parece intencionado. Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral. Ha aceptado sin rechistar órdenes absurdas. Les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas. Pudo haberlos detenido. Solo tenía que decir “No”. No tiene empuje. No tiene orgullo. Ya no tiene valor para la compañía. Aún así, seré generoso. Le proporcionaré dos años para que pueda demostrar alguna mejora en su trabajo. Si al final de este periodo sigue sin intentarlo… le despediré. Es todo. Puede retornar a sus labores.

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